martes, 1 de septiembre de 2009

Soledad

Hoy estamos más comunicados que nunca, y sin embargo la gente se siente sola.

Evidentemente, una de las razones es que tenemos menos tiempo para pasar con la gente que queremos. Una conversación por MSN o un E-mail no reemplazan un encuentro en persona. Eso, desde el vamos.

Sin embargo, otra posible razón es que tanta comunicación nos permite repartir nuestro tiempo libre entre más personas.

Pero veinte conocidos no reemplazan un amigo.

Y no estoy diciendo que la gente tenga menos amigos que antes. Al contrario, la disponibilidad de la comunicación ofrece muchas más posibilidades de encontrar gente que valga la pena.

El problema es que también ofrece más posibilidades de malgastar tiempo, energía emocional y presencia de ánimo innecesariamente.

Y cuando llega la hora de la verdad, el mundo se pone de malas, y uno siente que su vida depende de recibir un poco de calor humano, se da cuenta de que pasó 9000 horas cosechando relaciones ilusorias y completamente estériles.

Y eso, sin tener en cuenta los enormes desengaños, que en el mundo real hubieran llevado cinco minutos, pero que por las Internets llevan cinco semanas.

Ni considerando a la gente que pertenece al pasado, pero que las Internets nos traen de vuelta a nuestras vidas, a pesar de que normalmente exista una buena razón para que hayan quedado atrás.

Internet es una herramienta maravillosa, pero como un cuchillo, pueden utilizarse mal. El tema es que hace cien mil años que la humanidad usa cuchillos.

Me parece que nuestro ignore-fu aún es débil.

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